domingo, 6 de mayo de 2012

El monstruo del río orinoco

La recurrencia de mitos, símbolos y hechos en la diversidad de las culturas del mundo es algo que insistentemente ha llamado mi atención. Por poner un ejemplo, el relato del diluvio universal está presente en varias sociedades dispersas por la geografía del planeta, desde Asia, Europa, África y América, llegando a la sorprendente cifra de 168 registros de la misma leyenda. Por tal motivo, algunos autores sugieren que el relato es cierto y que en realidad cuenta el deshielo de los polos ocurrido siglos atrás, producto de un cambio climático que aumentó el nivel de los océanos e inundó a varias civilizaciones. Es de suponer que el relato haya tenido variaciones por las explicaciones que intentaron darle al fenómeno pero, en esencia, todos los relatos del diluvio contaron lo mismo. Hay una verdad histórica detrás del mito.
Hace poco me topé con una historia que se consigue igualmente en varias sociedades. En el estado Bolívar existe la famosa “Piedra del medio”, formación rocosa que se encuentra en el medio del río Orinoco, entre las poblaciones de Ciudad Bolívar y Soledad. Humboltd la llamó “el orinocómetro”, pues los habitantes de la ciudad la usaban para llevar el registro de las subidas y bajadas de aguas. Cuenta la leyenda que debajo de la Piedra del medio existen galerías que se desparraman por toda la ciudad y que en ellas habita una serpiente de siete cabezas. El último avistamiento del monstruo fue en 1988, año en el cual una multitud de bolivarenses, con lámparas y cámaras, lograron fotografiar en la noche varias sombras de las supuestas cabezas de la serpiente. Las imágenes adornaron las primeras páginas de los diarios locales de ese año.
A mediados del siglo XX, la Universidad de Oriente envió una embarcación de estudios oceanográficos para realizar investigaciones en el río Orinoco, y el buzo que se sumergió para explorar el río, en los alrededores de la Piedra del medio, pidió en medio de un ataque de nervios que lo subieran rápidamente porque había visto un monstruo.
Lo que a fin de cuentas descubrió la expedición, con aparatos de ultrasonido, es que justo delante de la piedra se encuentra una enorme fosa de 160 metros de profundidad, en forma de embudo.
Es curioso que en ese punto se hayan perdido varias embarcaciones, y que otras tantas hayan reportado fuertes golpes en la estructura de la nave.
Esta historia se parece mucho a la contada en la mitología griega. La historia de la Hidra relata la presencia de un animal, una serpiente de siete cabezas, que habita y protege las entradas subacuáticas a los inframundos.

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